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| El vino y su guarda |
Un poco relacionado con el post anterior, a veces nos surge ese miedo de mirar una botella de vino (ya sea blanco, rosado o tinto) que nos han regalado o compramos nosotros mismos, allí, sola, guardadita en nuestro estante, y nos preguntamos: ¿la bebo o no la bebo? Y esa duda es mayor cuando relacionamos la adquisición de ese vino con alguna ocasión especial, o hacemos alguna promesa que si se cumple me premio bebiéndola o estamos esperando ese momento especial para beberla, etc, etc.
Para ello estamos queridos amigos. Hoy os ayudaremos a resolver este problemilla y que realmente bebáis ese vino que se hizo desear en las mejores condiciones.
